lunes, 28 de enero de 2013

Historias cotidianas





Un día, cuando yo estaba en cuarto curso, yo y mi amiga Mari Carmen, estábamos paseando por el patio, en horario de recreo y de repente nos encontramos a una niña sentada en el suelo muy triste. Le preguntamos que cómo se llamaba y nos dijo que se llamaba Ronte.


También le preguntamos que qué le ocurría.
Y nos dijo:
-Mi amiga Blanca, se ha ido con otras niñas y me ha dejado sola. 
Entonces nosotras fuimos a buscar a esa niña y intentamos explicarle que su amiga estaba bastante triste porque la había dejado sola, la niña lo entendió y fue a buscar a su amiga. Y así jugaron las dos juntas. 

Y yo y mi amiga nos quedamos satisfechas de haber ayudado a una niña.

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